SOBRE EL INCENDIO DE GUADALAJARA
Javier Benedit Algora
Reten vecinal de Anquela del Ducado (Guadalajara)
Tenia un pueblo precioso:
..rodeado de un monte de robles, desde cuyo alto se divisaba un viejo e
interminable bosque verde, frondoso, lleno de aromas y vida. El sábado,
hacia las dos de la tarde, una gran columna de humo asomo de entre las lomas
del monte. Subimos al alto y nuestro miedo, el que todos los veranos nos
inunda el corazón, asomaba en el horizonte: una gran columna de humo de unos
doscientos metros de altura aparecía a lo lejos. A unos veinte Km. en línea
recta el fuego hacia de las suyas. Mucho viento hacia el interior del bosque
y el miedo se acrecienta.
A las 4,30 de la tarde, el alcalde nos convoca: el fuego ha llegado a las
puertas del pueblo y hay que intentar pararlo para que no coja el monte bajo
y se nos meta dentro. Subimos al alto del monte y la visión nos tira de
rodillas al suelo. Una columna de unos 18 Km. de largo y decenas de metros
de altura avanza como un infernal ejercito de humo arrasando todo a su paso
como si los árboles fueran rastrojos. A lo lejos, en el origen del fuego,
solo dos helicópteros y un hidroavión que aparece cada 40 minutos, intentan
que el fuego no se meta al corazón del bosque como tres hormigas intentando
parar el desbordamiento de un río.
El desconcierto es grande. El fuego empieza a salirse del bosque y se mete
en el monte bajo. No hay ningún plan de emergencia o coordinación entre los
pueblos, en una zona de mas de 30.000 Ha de bosque, ni siquiera se tienen
los números de móviles entre los alcaldes. Allí, aparte de los retenes
voluntarios de los pueblos, no aparece nadie: ni maquinas, ni bomberos, ni
coordinadores, ni aviones o helicópteros, la única forma de luchar contra el
fuego son ramas. Idas y venidas, de foco en foco. La gente se juega la vida
para que el fuego no avance pero las ramas son mal aliado para luchar contra
un fuego de verdad.
Siete horas mas tarde, a las 10 de la noche el humo se hace irrespirable y
hay que retroceder hacia el pueblo. Todo esta envuelto en una niebla densa y agobiante. Derrotados y con lagrimas en los ojos la gente empieza a
descender apareciendo entre la neblina como un ejercito masacrado. El bosque
ha sido arrasado por completo y avanza dirección a Selas y Cobeta. Sigue sin
aparecer nadie desde que vimos el incendio. Al llegar al pueblo hay un todo
terreno del 112 para valorar si se debe desalojar Anquela.
Hacia las 11 de la noche aparecen los primeros dos camiones de bomberos que
vienen de Azuqueca de Henares (a mas de 130 Km. del incendio). No saben que
tienen que hacer. La gente del pueblo les conduce hacia los focos que bajan
al pueblo. El viento para y el fuego avanza mas lentamente. Si hubiese
medios se podían apagar varios frentes pero no los hay.
Sobre las 4 de la mañana (mas de 12 horas desde que vimos el fuego) empieza
a aparecer maquinaria pesada, escavadoras y palas. Llegan de Soria y Toledo.
A las 9 subimos de nuevo hacia el monte. La visión es dantesca. Hasta donde
alcanza la vista el bosque es una cosa negra y humeante donde solo se ven
palos oscuros y muertos por todo paisaje. Hacia el Sur-Este las maquinas,
guiadas por los retenes de voluntarios de los pueblos, han conseguido abrir
un cortafuegos a lo largo del término entre Anquela y Selas para intentar
frenar allí el avance. La zona de Anquela esta abrasada, la de Selas aún no
ha sido tocada. Al subir nos encontramos gente venida de Toledo con una
maquina con 20.000 litros de agua, inutilizada en medio del bosque porque se
le ha salido la cadena al bajar por una zona muy escarpada (ley de murfi) y
tiene que vaciar todo el cargamento alrededor de la maquina para protegerla
del fuego. Montamos retenes a lo largo del cortafuegos para intentar que el
fuego no pase. La zona quemada esta tranquila aunque con muchos centros
ardiendo. El viento sopla hacia la zona quemada y si se echara agua aquello
quedaría casi sofocado, pero allí sigue sin aparecer nadie. Estamos en un
punto geodésico y desde lo alto se divisa todo el frente. Los dos únicos
helicópteros que se ven en todo el frente están intentando sofocar el foco
en el centro de la columna, como a 5 Km. de donde estamos. No se ve ni un
avión en toda la mañana. Solo se divisa un camión de bomberos a unos dos Km.
que lucha a escasos metros del frente poniendo cargas para que el fuego no
pase.
Nosotros vamos apagando pequeños focos que se crean en la zona no quemada
como consecuencia de las chustas que trae el aire. Esto prende rápido y si
no se atajan en 10 a 15 minutos, ya no se puede controlar. A la una de la
tarde, sigue sin aparecer nadie en la zona y cambia la dirección del viento
empezando a soplar hacia la zona no quemada. En pocos minutos el fuego
salta a la zona sin quemar y empieza a arder sin que podamos controlarlo. Se
avisa por radio que ha saltado el cortafuego pero no aparece nadie. Si no se
controla el frente, en una hora será incontrolable. Llamamos a Anquela,
porque parte de nuestro reten ha quedado cortado. En el pueblo hay una
maquina venida de Soria que esta esperando y decide subir a intentar hacer
un cortafuegos que pare el avance. El tío es muy bueno y en poco tiempo
consigue abrir un cortafuegos que secciona el foco y para el frente pero
sigue habiendo mucho riesgo de que traspase si no se acomete con agua
(helicópteros o camiones de bombero). A las 5 de la tarde sigue sin aparecer
nadie. El reten permanece en el cortafuegos, apagando los conatos que
aparecen por aquí y por allí pero el tema tiene mala pinta.
Estoy agotado y tengo que volver para Madrid. Al pasar por Maranchón veo que
están evacuando a la gente de Ciruelos. Las llamas se ven desde la
carretera. En el cruce con Luzón no dejan pasar hacia el pueblo. La muralla
de humo es impresionante. No hablamos en todo el camino, silencio y
tristeza. Por Guadalajara me entero que hay al menos once muertos de un
reten de Cogolludo (el pueblo de mi abuela). Lloramos amargamente, por
dentro y por fuera.
Me agarro a la única esperanza que encontraba: a poco que pudieran apoyar al
reten de Anquela habíamos conseguido salvar el avance del fuego hacia Selas.
A la noche del Lunes, la tele da la noticia de que el fuego había pasado a
Selas y continuaba sin control por el Parque Natural del Alto Tajo.
Madrid (Castilla)
a 19 de Julio de 2005
(Tres días
después del inicio de la tragedia)
Javier Benedit Algora
Reten vecinal de Anquela del Ducado (Guadalajara)
NIF: 50153348P
C/ Mª Barrientos nº 8 Piso5-2. 28021-Madrid
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“LOS OTROS DAMNIFICADOS DEL INCENDIO DEL ALTO TAJO”
Angel Manuel Sánchez
Fotógrafo de Naturaleza
Master en Educación Ambiental
Secretario General de AEFONA
Han pasado casi dos semanas desde el inicio del incendio en el Parque Natural del Alto Tajo y muchas cosas han sucedido desde entonces. Hemos pasado de la casi total descoordinación inicial que fue la culpable en gran parte, de que el incendio alcanzase tal magnitud a culpabilizar a los miembros del retén fallecido por su falta de previsión e inconsciencia al afrontar un peligro insuperable. Por otra parte nuestros políticos de uno y otro bando han actuado una vez más, de una manera tan sumamente incongruente e ineficaz que solamente podrá juzgarles la historia. Una vez enterradas las victimas del desastre y un poco calmados los ánimos, nuestro Presidente regresa de China en loor de multitudes y en helicóptero, junto con el Presidente de la Comunidad y la Ministra de Medio Ambiente, pasean por sus dominios arrasados por el fuego, unas palmaditas en la espalda, unas cuantas fotos en primera página de los diarios y por fin unas cuantas medidas efectistas, a aplicar en los próximos seis meses y todo solucionado. ¿Es que nadie se da cuenta que todos los años es lo mismo? La mitad sur de nuestro País muere arrasada por las llamas cada verano y las medidas son además de ridículas, adoptadas siempre a posteriori. ¿Qué ocurrirá ahora con los incendios de la comarca cacereña de Los Ibores y Las Villuercas, una zona de especial interés ecológico? ¿Y el del año pasado en Huelva? ¿Será declarada España entera zona catastrófica…?
Por otra parte nadie habla de cifras exactas, las “aproximadamente” 13.000 Ha. Arrasadas del Parque Natural del Alto Tajo, no nos pueden dar una idea de la magnitud de lo quemado. Se trataba de una zona de especial interés florístico por la presencia de relictos de vegetación eurosiberiana en esta zona tan meridional de Europa. Esta vegetación era favorecida por los barrancos de umbría en los que precisamente se ha cebado el incendio y han sido un callejón sin salida para los aguerridos miembros del retén de Cogolludo. La población de roble albar (Quercus petraea huguetiana) del afloramiento paleozoico de Santa María del Espino, joya de nuestra flora en estas latitudes, ha sido arrasada prácticamente por completo. La tejera próxima al Barranco de los Milagros (Taxus baccata) de unos 250 pies de planta, también ha perecido en el incendio y ¡estamos hablando de tejos centenarios en la provincia de Guadalajara!, los tejos rupícolas de la Hoz de Rata, también se han quemado. Junto a ellos, la mancha de sabina negral (Juniperus phoenicia) del Barranco del Ocino. También serbales (Sorbus domestica), arces de Montpellier (Acer monspessulanum), algunos de un porte extraordinario, restos de la vegetación de tiempos ancestrales mucho más húmedos. El sotobosque también ha sido aniquilado y son interesantes muchas de las especies de helechos, etc…Por supuesto la mayor parte han sido pinos resineros (Pinus pinaster) y muchos quejigos (Quercus faginea). Toda esta vegetación desaparecida, no nos da sino una idea muy aproximada, del valor ecológico de la zona y las relaciones interespecíficas que tenían lugar en este complejo ecosistema.
En cuanto a la fauna, los anfibios y reptiles se han visto especialmente afectados. No quiero ni imaginarme cuantos miles de estos animales habrán muerto literalmente asados en sus refugios subterráneos. Seis (6) territorios de halcón peregrino (Falco peregrinus brookei) se han calcinado, así como cuatro (4) de alimoche (Neophron pernopterus) y dos (2) de águila real (Aquila chrysaetos); eso sin contar el sinnúmero de rapaces forestales, águila calzada (Hieraetus pennatus); águila culebrera (Circaetus gallicus); azor (Accipiter gentilis); gavilán (Accipiter nisus) y otras aves, principalmente paseriformes, todavía en época de nidificación, que han perdido sus polladas. Corzos, ciervos y jabalíes, tendrán que emigrar a otros territorios si es que no han muerto en el incendio, lo mismo que zorros y mustélidos. Roedores y lagomorfos, tendrán que buscar nuevos lugares donde alimentarse, así como los micromamíferos. Todo este trasiego de fauna, será aprovechado por las aves y mamíferos generalistas que serán los grandes beneficiados del incendio, depredando sobre los innumerables cadáveres e infortunados que se pongan a su alcance. No me quiero olvidar del gran número de invertebrados principalmente artrópodos, que han perecido entre las llamas, sin duda el grupo animal más numeroso y especialmente afectado por la catástrofe.
Numerosos flash-backs, acuden a mi cabeza, rememorando los días del incendio. Pienso a menudo en los angustiosos momentos del retén cercado por las llamas, en la tristeza de sus familias, en sus compañeros que no pudieron asistir al entierro, porque llegaron tarde de trabajar…Me acuerdo del muchachote de más de un metro noventa, con sus ropas amarillas llenas de hollín que entre respiro y respiro que nos daba el fuego, se agachaba para rescatar las criaturas que huían de la quema, principalmente juveniles de lagarto ocelado, que ponía a salvo al otro lado del cortafuegos. Veo a los trabajadores de los retenes exhaustos, con solamente un bocadillo envuelto en papel Albal y una botella de agua calentorra para pasar el día, trabajando en turnos de 24 h. Veo a esa misma gente hacer noche en los coches, tapados como podían y turnándose para vigilar las llamas. Me impactan los bulldozers, trabajando en turnos de 24 h. sin descanso ni relevo, quebrando árboles impresionantes como si fuesen mondadientes para ampliar el cortafuego. También constato desorganización desde los primeros momentos, cuando arrecian las llamas y el aire se hace irrespirable, debemos salir de la zona hacia la torre de vigilancia de Selas, el principal foco activo desde el segundo día del incendio, para ver que pasa…¿Hacia donde se dirigen las llamas? Nos fijamos en los aviones y helicópteros que vacían sus depósitos de agua que parece ser gasolina, las llamas no disminuyen un ápice, bajamos de la torre e informamos de vuelta…Así hasta cinco, seis veces, no recuerdo…Nos preguntamos, porque parece ridículo, la torre de vigilancia tiene emisora ¿por qué no colocan a alguien allí que informe sobre la evolución de las llamas y coordine a los retenes? Parecemos el ejército de Pancho Villa…
Recuerdo lo que he visto y me han contado…Animales en llamas corriendo despavoridos. Un zorro, a escasos metros de mi coche intentaba respirar abriendo la boca espasmódicamente, tenía las patas abrasadas. Pienso en aquel pino resinero cincuentón, que aguantó el paso de las llamas con estoicismo, preservando la copa con su precioso tesoro, dos pollos tardíos de calzada. Para colmo de mala suerte durante la noche, el bulldozer tumba el árbol, los pollos caen al suelo y se libran por los pelos, mejor dicho por las plumas, de ser aplastados por el gigante de acero. Las llamas arrecian y durante dos días con sus noches, los padres ceban a los polluelos en el suelo, sin dar importancia al infierno que tienen alrededor. Al tercer día, dos agentes forestales que pasan por allí recogen a los pollos, negros como el carbón, pero con el buche lleno, su suerte no podía durar más…Aunque quizá si…Me acaban de comunicar que los dos negros polluelos, han sido “dados en adopción” en sendos nidos de la Sierra de Guadarrama, todos rezamos lo poco que sabemos, para que la suerte no acabe aquí y sus nuevos padres no se extrañen por un miembro de su prole de semejante color. A todo esto, en la otra vertiente, la de la campiña, la de los cultivos y las vegas, la que también sufre con la sequía. Los habitantes de los pueblos se afanan en hacer cortafuegos, para que las chustas en llamas provenientes del incendio y que vuelan por todos lados, cientos de metros, no prendan y arruinen meses de trabajo…”Mientras en eso estábamos, mire Vd., vino un pajarraco (buitre) en llamas, cayó en picado en el sembrado y adiós siembra, adiós chopos, adiós fresnos, adiós, vega…Todo abrasado”
Parece que todo se va calmando, el incendio queda aislado por un cortafuegos en todo su perímetro. Confiando en que no sople el viento y las chustas incandescentes no crucen el cortafuegos, estará controlado en unos días. De todos modos los retenes de guardia deberán permanecer en las inmediaciones por lo menos un mes más para que no haya rebrotes. Es viernes…
El sábado 23, Riba de Saelices, la desgraciadamente famosa barbacoa y la entrada de la Cueva de los Casares, está plagada de domingueros…Pero es más, el mismo lugar de la tragedia del retén, el lugar de los coches calcinados, también lo está. La gente se fotografía con y en los coches, recorre el camino arriba y abajo…Es para vomitar…
Recorremos las inmediaciones, todo está calcinado. Vemos un grupo de tres corcinos huérfanos (¿?). Seguimos caminando, es desolador, todo está arrasado, de pronto en una poza del insignificante riachuelo, una corza muerta. Seguramente en el fragor del incendio, fue a refugiarse allí y pereció asfixiada, miramos en derredor y nos llama la atención un pequeño montículo que apenas sobresale del suelo y de su mismo color negro, nos acercamos y nos fijamos mejor…¡Este montículo tiene unas pestañas larguísimas!, es un corcino, una pequeña hembra sumamente deshidratada que no puede ni ponerse en pié, ha permanecido al lado de su madre así sin moverse, fiel a su instinto, durante tres o cuatro días, sin probar bocado. Se nos saltan las lágrimas…Cogemos el animalito. El Centro de Recuperación de Guadalajara, está colapsado, a las ya comunes entradas de estas fechas, se suman los animales hallados en la zona del incendio. Hay tres o cuatro corcinos en muy malas condiciones, no puede quedarse allí. Me la llevo a casa y durante un día y medio, cada dos horas la rehidrato con suero y leche de cordero, también le doy forraje. El lunes 25 la llevo a GREFA, está mejor, pero la pequeña corza tiene mal futuro a pesar de la extraordinaria amabilidad de las veterinarias voluntarias. Si consigue recuperarse, cosa difícil, estará condenada a pasar toda su vida de adulta en un recinto cerrado…
Es difícil plasmar en un texto, los sentimientos de un naturalista ante semejantes catástrofes. Es muy difícil no tomar partido y creo que es más, hay que tomarlo. Fuegos habrá por desgracia todos los años, pero debemos exigir al Gobierno, me da igual, al que le toque, la máxima responsabilidad en todas sus acciones. Como es posible combatir catástrofes naturales de la índole de la que nos ocupa sin tener suficiente personal y maquinaria especializada. Por mucha voluntad que pongan los miembros de los retenes y la ponen, incluso dan su vida…no son profesionales, trabajan tres o a lo sumo cuatro meses al año por 800 euros, en turnos infernales de 24 h. sin alimentos ni pertrechos adecuados. La coordinación es prácticamente nula en los momentos de emergencia, como ha quedado demostrado y los grupos dirigidos por un agente forestal de experiencia (todos los demás son peones) se dejan llevar por su instinto, las más de las veces.
Debemos exigir una homogenización en las situaciones de emergencia a lo largo y ancho de todo el Estado así como, colaboración y coordinación entre las diferentes Comunidades Autónomas. Los protocolos de actuación en situaciones de emergencia ambiental, deben ser los mismos y ante un incendio de estas características los medios deben ser similares tanto en Cataluña como en Andalucía, en Galicia o en Extremadura.
El Alto Tajo, no volverá a ser el mismo, al menos en dos o tres generaciones, nosotros por supuesto no lo veremos. Confiando en la buena fe de nuestros gobernantes, que es mucho confiar…Esperemos que la política de repoblaciones sea la correcta y que el estudio ecológico de la zona en los próximos años nos permita recrearla tal y como era. Esperemos asimismo que las pujantes plataformas eólicas de tanta importancia en este área, no se intenten aprovechar de terrenos “ahora” tan favorables…
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Incendio mortal en Guadalajara
Ecologistas en Acción de Guadalajara ha podido comprobar la magnitud de la gran catástrofe que esta sufriendo nuestra provincia, en el Parque Natural del Alto Tajo y zonas periféricas, así como la gran desgracia por las pérdidas humanas acaecida en Riba de Saelices, y solicita la INMEDIATA DIMISIÓN de la Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Rosario Arévalo, por su descoordinación, la falta de recursos materiales y por la muerte de al menos 11 personas de la brigada de extinción de incendios de Cogolludo. Además creemos necesaria también la DIMISIÓN DEL Delegado Provincial de Medio Ambiente, Sergio D. González, como numero dos de las responsabilidades ante la mayor tragedia ecológica, social y humana vivida en la provincia de Guadalajara. Según los datos que maneja nuestra organización, las hectáreas arrasadas por el fuego a primeras horas de la mañana de hoy lunes 18 de julio de 2005, podrían alcanzar las 10.000, habiéndose calcinado zonas de altísimo valor natural y ecológico, difíciles de reparar. La riqueza natural de estas comarcas, se ha mantenido durante siglos, siendo una vez mas, las negligencias las culpables de la destrucción. Negligencias, que por otra parte, al gozar en nuestro país de plena impunidad judicial, las que siguen creando titulares y catástrofes como la que Guadalajara esta padeciendo. En la última década, solo el 1 % del 90 % de las negligencias ha ido a juicio, no constando datos sobre las sentencias y penas de ese 1 %. Solicitamos a las administraciones competentes y a la justicia que el/los resposable/s de esta catástrofe, sean detenidos como medida preventiva, e independientemente de la sanción económica y ejemplar a la que sean sentenciados, se dediquen el resto de sus días a repoblar, de sol a sol, la comarca devastada. De la zona afectada por este incendio, destacar la destrucción de diversas variedades de pinos, sabinas y bosque de galería muy rico y diverso, además de la destrucción de hábitats de especies amenazadas, en una comarca que lleva años viviendo de los pinares y en los últimos lustros, también del turismo rural, por la declaración como Parque Natural del Alto Tajo. Este Parque Natural de 109.000 has. es el más grande de Castilla-La Mancha, y tras esta grave agresión, costará cientos de años su recuperación, en algunos casos irrecuperable. Desde Ecologistas en Acción denunciamos la falta de medios materiales, la falta de prevención ( debemos recordar que el origen de este incendio, una barbacoa, es objeto de financiación por parte de la Diputación Provincial de Guadalajara y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en muchos pueblos de la provincia, poniendo de moda una actividad altamente peligrosa e imprescindible en nuestra cultura castellana), la descoordinación absoluta entre los diferentes efectivos, sin una cabeza visible que coordine a todos los medios humanos y materiales (bomberos de diferentes comunidades, forestales, guardia civil, brigadas de extinción, protección civil, voluntarios,....) y sobre todo, denunciamos la mayor irresponsabilidad: el estar al frente de la coordinación para la extinción de este incendio una persona que carece de la experiencia necesaria para tomar decisiones acertadas y adecuadas.
Ecologistas en Acción de Guadalajara estudiará personarse en la causa judicial abierta, con el objeto de no dejar pasar impune esta gran catástrofe.
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Experiencia de Montse López.
26.07.2005
Veraneo en un pequeño pueblo de Guadalajara a escasos 35 kilómetros de donde ha ocurrido la desgracia. Cuando uno ama la naturaleza, un poco de ti se va cuando ésta desaparece. Lo peor ha sido la falta de dotaciones y que éstas no llegaron a su debido tiempo.
Lo más indignante, ver cómo Fernández de la Vega decía sin ningún tipo de pudor que habían puesto todos los medios a su alcance.
Lo que decía el chico es totalmente cierto. Allí nadie apareció después del incendio, nadie, aunque parezca increíble. Sólo dotaciones de benditos voluntarios a los que su buena fe y sus ganas de hacer el bien no les dejaron ver que las llamas les podían acorralar y podrían perder su vida.
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ZP visita a los fotógrafos en Guadalajara
Lo que no se puede es manipular y tratar de vender gráficamente una preocupación, un consuelo y una cercanía personal que, en realidad, no han existido
El presidente de gobierno ha querido protegerse de las criticas por su clamorosa renuncia a dar la cara ante el incendio de Guadalajara con una fugaz e inesperada “visita” dominical a la zona afectada. No sabemos qué gesto de preocupación y de consuelo real a la población y a las familias de las víctimas pretende transmitir el presidente de gobierno con esta “visita”, llevada a cabo, sin previo aviso, más de una semana después del inicio del incendio, que apenas ha durado dos horas, durante las cuales se ha reunido con escogidos alcaldes socialistas, en supuesta representación de los vecinos y de los familiares de las víctimas.
Alcaldes populares de municipios afectados, como el de Mazarete, se han enterado de la visita presidencial por los medios de comunicación. Su dolor y preocupación por esta catástrofe no son, sin embargo, menores que los del compungido alcalde socialista de Ablanque, a quien el presidente del gobierno ha consolado ante las cámaras. Eso, por no hablar de los habitantes de la zona y de los familiares de las víctimas mortales con los que Zapatero tampoco se ha reunido, por mucho que, desde el PSOE, Trinidad Jiménez diga lo contrario.
Se entiende que el presidente no haya querido correr riesgos de sufrir abucheos nacidos de la indignación por la negligencia y falta de coordinación manifestadas a la hora de extinguir el incendio. Pero lo que no se puede es manipular y tratar de vender gráficamente una preocupación, un consuelo y una cercanía personal que, en realidad, no han existido.
Negándose a una comisión de investigación, los empeños del PSOE para lograr que la realidad no desmienta su propaganda están resultando grotescos. A eso, y no otra cosa, se está dedicando ZP, desde el mismo momento en que entró en el Teatro Real a disfrutar de una tarde de ópera mientras se consumían miles de hectáreas en Guadalajara.
Moncloa siempre ha dispuesto de un centro que informa al presidente en tiempo real de cualquier incidencia o catástrofe que suceda en España. Una de dos. O estos servicios fallaron estrepitosamente en esa ocasión -sin que nadie haya dado tampoco una explicación al respecto-, o el presidente, simplemente, miente al decir que no tuvo conocimiento de los hechos hasta después de la representación de "La Flauta Mágica”.
La visita que Zapatero ha hecho a Guadalajara, más de una semana después, no ha sido menos teatral que la que hizo entonces al Teatro Real. La diferencia está en que la “representación” de este domingo no estaba anunciada, ha convocado a menos gente y ha durado menos que la inmortal opera mozartiana. Que se olvide ZP, de los aplausos.
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Fuego en Guadalajara: competencias e incompetentes
Al mediodía del pasado sábado se iniciaba un devastador fuego junto al rio Linares,en Riba de Saelices (Guadalajara). La irresponsabilidad de unos desaprensivos ha resultado tener unas terribles consecuencias ya conocidas, pese a haber sido avisados por un vecino del lugar que sabía del peligro de las condiciones ambientales del momento. Ya se ha visto, se pasaron de listos.
Con conocer un poco la zona, y el lugar de arranque del incendio, es notorio que la celeridad y concentración inmediata de medios, aéreos sobre todo, por lo abrupto e inaccesible del barranco del Linares, habría sido fundamental para acabar con el mismo enseguida, y no dejarle expandirse más allá del valle de este río. Luego, una sucesión de pinares resineros sin solución de continuidad ha dado el combustible necesario al fuego para demostrar toda su voracidad.
Siendo así, con los vecinos de los pueblos de la zona y las primeras partidas de bomberos llegados,no dudamos que se pondría en conocimiento de las autoridades(subdelegación de gobierno, consejerías y delegaciones correspondientes, etc) esta situación. Y ante la escasez de medios del todo notoria, ¿qué hay que pensar? ¿que se minusvaloró la importancia del suceso en un primer momento? ¿por desconocimiento, incompetencia, pasividad o dejadez? Cualquiera de ellas no exime de su responsabilidad a quienes la tienen. ¿Que los medios para combatir el fuego en esta Comunidad no son los suficientes pese a estar las competencias transferidas desde el Estado? Demuestra la nefasta gestión en este ámbito de la Junta, y no bloqueaba la petición de medios a otras comunidades cercanas o al Estado central. ¿Acaso se pretendía demostrar la autosuficiencia de la Comunidad en esta materia? Mal momento para simulacros. ¿Que por esa escasez de dotaciones en los primeros momentos se llegó a una situación más que complicada a mediodia del domingo? Efectivamente así es. Y que obligó a asumir responsabilidades a un retén antiincendios, muy lejos de sus capacidades, pese a que se ha intentado decir que eran bomberos superprofesionales.
¿Que las muertes podrían haber sido evitadas? Por supuesto. Si se hubiese actuado con rapidez no dejando expandirse al fuego, si hubiese dotaciones profesionales y medios aéreos suficientes, el retén se habría dedicado a su labor más periférica. Si la empresa TRAGSA dotase de medios, formación, seguridad y no precariedad a estos trabajadores en situación de extremo riesgo en todo momento. Si el dinero invertido también se emplease en invierno en desbrozar y limpiar el monte.
En fin, 11 trabajadores muertos, más de 15 hectáreas calcinadas de vida humana, animal y vegetal. La riqueza forestal y turística de la zona tocada mortalmente, y nuestros corazones heridos de dolor, indignación y rabia.
La clase política vuelve a demostrar su incompetencia más despreciable cuando hace falta que se funcione, y reaccione con agilidad y soltura. No es exagerado hablar de un "prestige guadalajareño" en este caso.
Y el pueblo, la gente de Alcolea del Pinar, Maranchón, Molina de Aragón, Riba de Saelices, Ciruelos del Pinar, Luzón, Cobeta, Santa María del Espino, Ablanque... que han vuelto a dar una lección de sentido común y altruismo, como ya ocurriera en las costas gallegas, de apoyo mutuo y solidaridad, en defensa del patrimonio de todos. Que han ayudado ejemplarmente a los vecinos desalojados y que han apagado el fuego con inteligencia y voluntad.
Ahora, llegan tarde condolencias y palabrería desde las poltronas del Poder; y desentonando el buitreo del Partido Popular queriendo sacar rédito político de esta masacre. Políticos de uno y otro color que nos siguen demostrando, y cada vez más, que son el lastre de esta sociedad en su funcionamiento autónomo de un modo razonable y humano.
Se elaborará un informe más amplio de todo lo acontecido en relación a este atentado.
La semana próxima se van a convocar movilizaciones en Guadalajara de las que daremos cumplida información.
CNT de Guadalajara + grupo Nestro Majno (FAI)
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CUANDO LOS MEDIOS TECNICOS FALLAN, SOBRA EL FATALISMO
Editorial de El Mundo 27-VII-2005
Las Cortes de Castilla-La Mancha abrirán una comisión de investigación para esclarecer lo ocurrido en el incendio de Guadalajara. Son muchas las cuestiones que deben aclararse, y entre ellas tienen que estar las averías que sufrieron los helicópteros y aviones que participaron en la extinción en las primeras y cruciales horas del fuego.
De los medios aéreos del Ministerio de Medio Ambiente no funcionó ni el helicóptero Kamov, por problemas con la bolsa de agua, ni el hidroavión de la base de Los Llanos, por rotura en el tren de aterrizaje. Además, los hidroaviones de Zaragoza que solicitó la Junta al Gobierno central tampoco acudieron porque estaban ocupados en otro incendio. De este modo, el Ministerio sólo aportó un avión anfibio de Torrejón y un helicóptero Brif de transporte de personas, con una carga de 2.500 litros de agua.
No es cuestión de valorar ahora hasta qué punto pudo influir eso en el avance de las llamas, pues es algo que deben dilucidar los técnicos durante la investigación. Pero sí es el momento de preguntarse cómo es posible que en momentos de tanta urgencia fracasen los medios del Estado.
Por ello, no es de recibo que la ministra de Medio Ambiente se abonara ayer al fatalismo y dijera que «ningún medio habría podido detener el fuego». Lo que debe plantearse es cuántos hay, en qué estado y qué hubieran podido aportar de haber funcionado.Los fallos de los aparatos el primer día del incendio no fueron los únicos. Dos días después, otros cinco hidroaviones tampoco pudieron salir hacia Guadalajara por averías. Una de ellas la causó un pájaro, y ésa es la cuota de fatalidad inevitable que se puede aceptar. En el resto, la acumulación de percances obliga a pensar que los aparatos fallan por problemas de mantenimiento, vejez o de excesivo uso.
El Gobierno es responsable de la flota del Ministerio, pero gestiona un patrimonio heredado. Los servicios de extinción en España son obra de administraciones de distinto signo y se han formado durante años. Y lo que está claro es que no están a la altura de lo necesario. Por ello, hay que alabar que la ministra Narbona anunciara ayer que elevará en 20 millones de euros anuales la dotación para medios aéreos y que el presidente Zapatero haya prometido que profesionalizará y contratará para todo el año a los retenes. Todo ello, más un cambio de estrategia para prevenir incendios con una mejor gestión del monte en lugar de invertir recursos sólo en apagarlos, es lo que hay que exigir a los políticos.
Hay que poner manos a la obra de forma constructiva y por ello debe terminar la lamentable escalada verbal de estos días. Exageraciones como las del diputado del PP José Ignacio Echániz, quien dijo que el Gobierno «denegó auxilio a las víctimas», sólo pueden llevar a que otros suban el listón de la insensatez y digan, como la portavoz de ERC, Rosa María Bonás, que el PP es una «derecha antidemocrática y carroñera». Unos y otros deben dejar las declaraciones incendiarias y arrimar el hombro para solucionar problemas, como pedía ayer un alcalde de la zona afectada.
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«Salimos con las manos vacías de la reunión con Zapatero»
Lucía Enjuto, alcaldesa de Mazarete, uno de los pueblos de Guadalajara arrasados por el fuego, denuncia que tienen promesas sin plazos ni dinero
Celia Maza
Madrid (28 de julio de 2005)- Con muchos compromisos, pero sin plazos. Con muchos silencios. Con las manos vacías. Ésta es la sensación que le ha quedado a Lucía Enjuto Cárdaba, alcaldesa de Mazarete, al salir de la reunión que el presidente del Gobierno mantuvo el pasado martes con los responsables de los municipios afectados por el incendio de Guadalajara. Duró más de tres horas, pero cuando volvieron hacia sus casas el sentimiento que se respiraba en el autobús que les trasladaba era de «haber perdido una batalla». ¿Y por qué no quedarse hasta ganarla? «Porque somos alcaldes de pueblos de apenas cien
habitantes y aquella situación te sobrepasa», contesta.
Enjuto explica que durante el encuentro, Zapatero les prometió instalar antenas para aumentar la cobertura de los teléfonos móviles en la región y evitar las zonas de sombra de televisión, acelerar las obras de mejora de tres carreteras y pedir a las otras comunidades autónomas propietarias de masas forestales que ralenticen la venta de la madera de pino hasta que se ponga en el mercado la madera quemada en el incendio. «Mientras estábamos allí, todo nos parecía bien, pero luego empezamos a hablar y comentamos, ‘‘oye ¿lo de las antenas no estaba ya de antes?’’, ‘‘¿y lo de la carretera no estaba presupuestado de hace tiempo?...’’» Y entonces, ¿qué? «Entonces sólo te vienes con promesas de medidas que ya estaban en marcha».
Sin plazos. Promesas sin compromiso económico y sin plazos. Esto es lo que más preocupa a la alcaldesa, porque en las palabras «aún confía». Lucía Enjuto teme que las medidas no se concreten antes de que termine la legislatura, porque es consciente de que «va a hacer falta mucho tiempo para que todo se recupere».
Es positiva, pero hay días en los que los ánimos ya no la siguen. Como hoy, si la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados rechaza la propuesta del PP de crear una comisión de investigación en la Cámara Baja. Una propuesta que, a pesar de presentarla su partido, ella pidió personalmente a Zapatero en aquella reunión. «La comisión no se puede quedar en las Cortes de Castilla-La Mancha porque de lo que se trata es de que esto no ocurra a ninguna comunidad más», dice. Pero Zapatero no la contestó. Tampoco lo hizo cuando le pidió que declarara el área quemada como «zona catastrófica». «Lo prometió a los medios un día antes, pero a nosotros no nos dijo nada claro», se lamenta.
A día de hoy, la responsable de Mazarete no puede contar lo que ha vivido sin emocionarse. Tampoco sus compañeros pudieron evitarlo cuando se reunieron con Zapatero. No se sabe si, además de angustia, se respiró tensión, porque cuando se le pregunta si también se le echó en cara su actuación, ella se limita a decir: «Allí se habló de todo. Hay que saber qué ha pasado realmente», apunta.
Para Enjuto todavía hay mucho que decir y muchas responsabilidades que pedir. «La dimisión de la consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha ha sido sólo un cortafuegos». La regidora de Mazarete no sabe si la comisión desencadenará más ceses. Lo único que apunta es que «esto ha sido un cortafuegos y en este el fuego va a pasar por encima». Aunque Enjuto no quiere hablar mucho de política. Se ve como una vecina más que agradece a todo el mundo que les ayudó y que tiene miedo por lo que pueda pasar. Miedo al olvido. Miedo a que Guadalajara no le suene a nada a Rodríguez Zapatero en el mes de noviembre.
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Guadalajara: Mucho más que un incendio
Andrés de las Heras
CCOO - Sanidad de Guadalajara
El pasado sábado, 16 de julio, a las 14,15 horas se declaraba un incendio en las cercanías de la Cueva de los Casares (Riba de Saelices, Guadalajara), debido al exceso de confianza de un grupo de excursionistas que, a pesar de ser advertidos del peligro de incendio, dado el fuerte viento reinante, ignoraron la advertencia y prepararon una barbacoa en una zona preparada para ello.
A primeras horas de la tarde, entre la una y las dos según distintos testimonios, los excursionistas habrían decidido darse un baño en uno de los arroyos cercanos sin haber apagado correctamente las brasas. A las 14,44 horas se dio la voz de alarma. El primer retén en acudir, procedente de Mazarete, llegó a la zona a las 15.17 horas, pero ya era demasiado tarde.
Hasta ahora, el trágico balance de este incendio son 11 trabajadores muertos y 1 ingresado por quemaduras, todos ellos miembros de un retén de extinción con base en Cogolludo, así como la calcinación de unas 12.000 Ha. de bosque, formado sobre todo por pinos resineros, de las que unas 3.000 pertenecen al Parque Natural del Alto Tajo. Casi un millar de vecinos de diversos pueblos tuvieron que ser evacuados a Maranchón, Alcolea del Pinar y Molina de Aragón.
Indignación en los pueblos afectados
La zona donde se inició el fuego se encuentra situada dentro de los límites del Parque Natural del Alto Tajo, que cuenta con 105.721 hectáreas de extensión y engloba 37 términos municipales (35 de Guadalajara y 2 de Cuenca). La comarca en la que se ha originado el incendio es una zona muy frondosa que debido a la sequía se encuentra muy seca, algo que sido determinante en su propagación junto al viento registrado.
La rápida extensión del incendio debido al viento, la extrema sequedad de la vegetación y la abundancia de pinos resineros obligó a evacuar diversos pueblos de la zona el sábado por la tarde y de madrugada: La Riba de Saelices, Santa María del Espino, Luzón, Ciruelos del Pinar, Mazarete y Tobillos, así como a 150 niños de un campamento de verano en Luzaga. El domingo, debido a cambios en la dirección del viento, hubo que evacuar también la localidad de Cobeta.
Ante el retraso en la llegada de medios humanos y materiales, tuvieron que ser los propios vecinos de los pueblos afectados, los que mediante tractores, excavadoras y palas, procedieron a abrir cortafuegos para evitar que el incendio llegara a sus casas. El alcalde de Luzón denunció públicamente la tardanza de dichos medios e informó que los vecinos tuvieron que actuar rápidamente debido a la velocidad de propagación del fuego. Los vecinos de los pueblos afectados han sido unánimes al criticar que los medios empleados llegaron demasiado tarde y además fueron insuficientes.
La indignación de los habitantes evacuados y de los familiares de las víctimas se manifestó en Alcolea del Pinar, donde acudieron el domingo por la noche la Vicepresidenta del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega y el Presidente de la JCCM, José María Barreda, que fueron increpados e insultados por un centenar de afectados, algunos de los cuales llegaron a zarandear su coche cuando abandonaban el pueblo.
Con gritos de “¡fuera!, ¡fuera!” y “¿dónde están los medios?” los vecinos y afectados mostraron su indignación y rabia por la tragedia. Un vecino de Sta María del Espino comentó que “la gente del pueblo queríamos hacer un cortafuego por un camino vecinal, pero sin embargo los encargados de la extinción se han empeñado en hacerlo por la carretera de Iniesta a Padilla”. ¿Así pretenden atacar a un fuego cuando nosotros somos los que realmente sabemos cómo apagar ésto? No se nos ha hecho caso”. Otro vecino chillaba: “¿Por qué han tardado tanto en traer medios aéreos, en especial hidroaviones, y ha venido tan poca gente a apagar las llamas?”. O frases dirigidas a la vicepresidenta como: “Vaya, vaya usted donde está el fuego y verá lo mal que lo hemos pasado. Llamábamos a la gente, a todos los teléfonos que conocíamos y nadie nos ha hecho caso”. Otro afirmaba: “Esto es una catástrofe. Si esos son los medios, no es de extrañar que la gente muera quemada”.
Desde las autoridades se ha tratado de restar importancia a la falta de medios, achacando la culpa de la tragedia al viento reinante, igual que lo ha hecho el presidente de la empresa TRAGSA, José Puxeu, que es la encargada de los retenes contra incendios.
Sin embargo, esta apreciación se contradice con la petición de ayuda a Francia el día 18 de julio, que envió dos hidroaviones desde Marsella para ayudar en las labores de extinción.
La Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, declaró que “desde el principio han estado aquí todos los medios que se han requerido” y que ”a medida que aumentó la gravedad del incendio, aumentaron los medios”. Y para demostrar lo excepcional del siniestro, reveló que “ni tan siquiera los cortafuegos fueron efectivos” para detener el avance de las llamas (www.elmundo.es). El Presidente de la JCCM, José María Barreda, afirmó por su parte que “jamás ha habido un despliegue tan alto” en un incendio (www.elmundo.es).
El día 18 por la mañana Mª Teresa Fernández de la Vega presidió una reunión extraordinaria de varios ministerios (Medio Ambiente, Fomento, Defensa, Agricultura e Interior) y adelantó la decisión del Gobierno de potenciar medidas ya acordadas para la lucha contra los incendios forestales y de incrementar la persecución de determinadas conductas. También anunció la convocatoria urgente del Comité de Lucha contra incendios de la Conferencia Sectorial, la comparecencia de la Ministra de Medio Ambiente en el Parlamento, el refuerzo de las campañas de concienciación, y otras medidas como la limpieza de cunetas y vías del tren.
El Ministro de Defensa, José Bono, defendió en la reunión ministerial el empleo de efectivos del Ejército, pero añadiendo que “el Ejército no se presenta solo si no es requerido, porque no tiene ningún sentido”.
Dada la magnitud de la tragedia y la indignación y rabia de los afectados, el Congreso de los Diputados se vio obligado a suspender una reunión prevista en el Parador de Sigüenza de un grupo de trabajo para estudiar la reforma del Reglamento del Congreso.
¿Recursos suficientes?
Guadalajara cuenta con 17 retenes contra incendios (12 terrestres, 4 sobre autobomba y 1 helitransportado), así como 2 equipos de maquinaria pesada, 16 autobombas, 2 helicópteros y 2 aviones de carga en tierra. Este mismo año se había habilitado una nueva torre de vigilancia, una nueva cuadrilla retén autobomba, se había adecuado una pista aérea y se había puesto en marcha el Servicio de Predicciones Metereológicas especializado en incendios forestales, que permite obtener una información precisa en tiempo real del riesgo en los siguientes diez días.
En total, una plantilla de 528 trabajadores, contratados en su mayor parte por la empresa TRAGSA, perteneciente a la SEPI y que cuenta en todo el Estado con una plantilla de 12.944 trabajadores, de los que el 85% son eventuales. En Guadalajara, esta empresa suele subcontratar a la mitad de su plantilla a través de otras empresas. Y, a pesar de las declaraciones de sus responsables, solamente se da un cursillo de formación de cinco días a los integrantes de los retenes, y no en todos los casos. La experiencia que puedan tener los trabajadores es la acumulada en años anteriores.
La Campaña de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales en la provincia de Guadalajara posee un coste de 7,2 millones de euros, lo que ha supuesto un incremento del 6´8 al presupuesto del año pasado. Esta inversión es aportada por la Consejería de Medio Ambiente, salvo un 8 por ciento que ofrece el Ministerio de Medio Ambiente. 3´5 millones de euros se destinan al Plan de Extinción, tres para el de Prevención y 730.000 euros para el de detección y alarma.
Según la Consejería para el dispositivo de detección y alarma, existen en la provincia de Guadalajara 34 puestos de vigilancia fija, 4 de vigilancia móvil, 13 patrullas móviles y una red de comunicaciones radioteléfonicas, coordinados todos a través del Centro Operativo Provincial, ubicado en la Delegación de Medio Ambiente. Este operativo es el que detecta los incendios en sus primeros minutos.
La tragedia humana
El incendio fue detectado poco después de producirse y a las 14.44 horas se dio aviso a los servicios de extinción, que llegaron a la zona a las 15.17 horas. Más tarde, uno de los retenes, procedente de Cogolludo, se encontró con una trampa mortal. El único superviviente del retén, Jesús Abad, ingresado en el Hospital de Guadalajara con cuatro costillas rotas y quemaduras, era el conductor de un camión autobomba y, según ha manifestado su mujer:
“De repente, según me ha dicho, les sorprendió una gran bola de fuego y vio como sus compañeros comenzaban a arder. Él salió del camión tirándose por la ventanilla del copiloto y pudo refugiarse debajo del vehículo. Como estaba chorreando agua, se pudo salvar” (www.elpais.es).
En ningún momento los trabajadores tuvieron la sensación de imprudencia, porque las llamas las tenían de frente y a una distancia de seguridad suficiente (centenares de metros). Algunos vecinos de Santa María del Espino escucharon tres potentes explosiones casi seguidas. Según han señalado bomberos experimentados, lo que ocurrió es que el fuego, habiendo consumido casi todo el oxígeno del barranco, proyectó lenguas de fuego hacia arriba en busca de oxígeno (efecto “embudo”), que pueden desplazarse a gran velocidad, sorprendiendo al retén. Estas “lenguas u olas de fuego” pueden saltar barrancos y extenderse rápidamente. Además, si la velocidad normal a la que se desplaza un incendio forestal es de unos 3 km/h., en este caso las llamas corrían a 20-30 km/h.
Los cadáveres calcinados y el superviviente fueron encontrados tras dos horas de búsqueda por vecinos de La Riba y trasladados al Tanatorio de Guadalajara para proceder a su identificación. Ya han sido identificados todos, dos por las huellas dactilares y el resto mediante pruebas de ADN. Cinco de ellos tenían menos de 30 años. El superviviente es el conductor del camión autobomba, ingresado con quemaduras de primer grado y cuatro costillas rotas, con pronóstico menos grave.
Comisiones Obreras ha emplazado urgentemente a la dirección de la empresa TRAGSA para “analizar la tragedia del incendio” y “exigirá el máximo rigor en el esclarecimiento de todo lo sucedido a partir del inicio del incendio” (www.lacronica.net). Para el representante de la Federación de Construcción y Madera de CC.OO. en el Consejo de Administración de TRAGSA, José Luis López, “Resulta ineludible analizar en profundidad las condiciones materiales disponibles, así como la adecuada preparación preventiva y la necesaria estabilidad en el empleo y continuidad en los aspectos de reciclaje, formación y entrenamiento de las personas que participan en las primeras líneas de los siniestros” (www.lacronica.net).
El Parque Natural del Alto Tajo
Los ecosistemas del Alto Tajo y, en general, de las montañas del Sistema Ibérico, son ricos y variados, albergando una rica variedad de especies de fauna y flora. El Parque Natural del Alto Tajo, creado en el año 2000, alberga el sistema de hoces fluviales más extenso de la Región, con gran diversidad geológica, climática y topográfica, que se encuentra en un excelente grado de conservación y que constituye una de las cumbres de la biodiversidad en Castilla-La Mancha.
Esta zona posee una amplia variedad de hábitats vegetales. Su flora es rica y diversa, presentando numerosos enclaves de pequeña extensión con endemismos, especies en peligro de extinción, además de un buen número de especies raras aún no catalogadas. Destacan los bosques de sabina albar, el pino ródeno y el pino negral y el pino silvestre en el cañón del Tajo. En las zonas más inaccesibles del cañón aparecen bosquetes de encinas y en otras zonas quejigares y melojares. En términos generales se puede considerar al Alto Tajo una zona de elevado interés desde el punto de vista botánico tanto a nivel peninsular como autonómico.
La variedad de ambientes ecológicos existentes proporciona una gran variedad de hábitats para la fauna. En total están presente 199 especies de vertebrados, de las cuales 123 son aves, 42 mamíferos, 15 reptiles, 9 anfibios y 10 peces. De éstas, 129 aparecen en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, 16 están catalogadas como vulnerables y 4 como raras. De entre las aves destacan las rapaces: buitres leonados, cernícalos vulgares y gavilanes, seguidos de azores, águilas perdiceras y halcones peregrinos. Entre los mamíferos se encuentran gatos monteses, tejones, nutrias, turones y comadrejas, así como varias especies de caza mayor como ciervos, corzos y jabalíes. De los micromamíferos son los roedores los más abundantes: ratones de campo, ratones caseros, lirones, ardillas, ratas de agua, seguidos de insectívoros como la musaraña y el erizo. Es destacable también la presencia de 15 especies de reptiles, entre estos la salamanquesa común, lagartijas, culebras, el lagarto ocelado y la víbora hocicuda; nueve clases de anfibios y siete especies autóctonas de peces.
Negligencia, sí, pero no sólo de los que hicieron la barbacoa
El mismo sábado eran detenidos por la Guardia Civil los excursionistas que hicieron la barbacoa, varios matrimonios que frecuentaban dicha zona, algunos de los cuales pertenecían a la Asociación de Amigos de la Cueva de los Casares y del Arte Paleolítico. José Luis San Pedro, alcalde de La Riba de Saelices, declaró a Radio Nacional de España que el día del incendio dijo personalmente a los excursionistas que era peligroso hacer fuego, incluso en la barbacoa autorizada para ello, y que uno de ellos se hizo responsable de lo que pudiera ocurrir.
Un lector (Alfredo Morales Ayuso) en un correo remitido a www.lacronica.net el 19 de julio sintetizaba la cruda realidad de lo ocurrido y a pesar de su extensión vale la pena su transcripción íntegra:
“Seguramente, todos ustedes pensarán que el incendio que asola desde el sábado el norte de Guadalajara, empezó cuando un imprudente se creyó más listo que los “paletos” que le recomendaban no hacer fuego, y se puso a asar unas chuletas, porque eso es lo que cuentan los medios de comunicación. Pues están en un error. El fuego empezó a decenas de kilómetros de allí, en un despacho de madera, encima de un sillón reclinable de cuero, cuando el político de turno decidió ubicar el dinero de sus presupuestos en la bandeja de “Proyectos Muy Rentables a Corto Plazo”, y no colocarlo en la de “Proyectos de Desarrollo Sostenible para Zonas Deprimidas”. Empezó, cuando después de ver arder 3.000 Ha hace 11 años en Luzaga y alrededores, a escasos 5 kilómetros del actual incendio, no generó partidas de gastos para que los retenes trabajen en invierno y primavera, desbrozando el monte y haciendo cortafuegos. Continuó cuando aprovechó las zonas quemadas para planear y llevar a cabo infraestructuras como tendidos de alta tensión y parques eólicos, en zonas, claro, de nulo valor ecológico al estar quemadas… y sin repoblar, por si acaso. Y terminó de fraguarse cuando decidió colocar un uniforme amarillo que quiere sacarse un dinero en verano y que no ha pisado ni por despiste las zonas a las que a va a jugarse la vida. El de las chuletas sólo, y no es poco, puso la llama”.
Otra carta al mismo medio (Alejando Langa Jiménez) señala lo siguiente:
“Falta de vigilancia y de limpieza en los montes, falta de planes de actuación consensuados con los Ayuntamientos que son los que conocen el terreno, falta de formación, digan lo que digan, y de conocimiento de ese mismo terreno por parte de los retenes que, como los héroes inocentes de ayer, no saben donde se meten, falta de medios técnicos. El sábado por la tarde una persona de Protección Civil me preguntaba cómo ir a La Riba de Saelices, mientras intentaba guiar a un camión con una máquina, ni siquiera llevaba un mapa. Los aviones no llegaron el domingo hasta las once de la mañana y amanece a las siete. ¿Creen que viendo esto se puede aguantar que un político venga al pueblo de uno a decir que estemos tranquilos y que todo está controlado? Desde hace años sólo se han acordado de nosotros para imponernos tendidos eléctricos, parques eólicos o líneas ferroviarias. ¿Hasta cuándo seguiremos con este abandono institucional? ¿Cuánto más habremos de perder?¿A cuántos entierros tendremos que ir antes de que alguien se decida a invertir donde debe?”.
Ecologistas en Acción, en una nota difundida el 18 de julio, denunció la falta de formación de los trabajadores nuevos que contrata la empresa TRAGSA, así como la falta de coordinación entre los equipos que trabajan en las tareas de extinción. Alberto Mayor, coordinador de EA en Guadalajara, que se desplazó a la zona arrasada, manifestó que vio “brigadas enteras paradas, que no sabían qué hacer porque nadie les decía cómo actuar o dónde ir”. También señaló que deberían haber existido más medios en la zona, teniendo en cuenta la existencia del mayor Parque Natural de Castilla-La Mancha: “En lugar de la media hora que tardaron que los equipos de Mazarete tardaron en llegar al lugar, si hubieran tardado diez minutos se habría evitado la magnitud del incendio”. Por otra parte, los hidroaviones no llegaron a la zona hasta el domingo. Esta organización ha pedido la dimisión de la Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Rosario Arévalo, y la del Delegado Provincial de Medio Ambiente de Guadalajara.
En el editorial de La Crónica de Guadalajara del 19 de julio (www.lacronica.net) se podía leer que:
“Cuando el fuego se sofoque y las lágrimas de los familiares se enjuguen podremos echar la vista atrás. Así podremos llegar a esas fotos magníficas de Bono recuperando para sus amados castellano-manchegos los montes del Ducado de Medinaceli. Y a partir de ahí echaremos cuentas de cuánta broza había por entonces y cuánta este verano maldito de 2005. Y recontaremos el dinero de los planes contra los incendios forestales y a dónde han ido a parar. Y sumaremos los medios de la Junta de Comunidades y los del Estado (o lo que queda de él) y le restaremos la ineficacia para hallar, mediante una trágica aritmética, el resultado de la ecuación: once muertos”.
El Partido Popular, por su parte, aparece ahora como un buitre carroñero dispuesto a utilizar hipócritamente la tragedia en su beneficio. ¿Acaso no tuvieron bastante con el Prestige? El PP y la derecha están incapacitados para criticar a nadie y más en una provincia en la que el caciquismo rural es patrimonio suyo –aunque tengan buenos aprendices en algunos alcaldes y dirigentes “socialistas”- y que han mantenido abandonada durante décadas, acordándose de sus habitantes sólo cuando había elecciones para repartir prebendas y donativos, tejiendo redes clientelares de carácter caciquil.
Pero, al margen de las responsabilidades individuales, que habrá que depurar tras la investigación que se ha puesto en marcha, las causas últimas de esta tragedia no radican en personas concretas, que pueden ser utilizadas fácilmente como chivos expiatorios y así desviar la atención de las auténticas responsabilidades.
La realidad es que estamos ante una Administración Pública cada vez más burocratizada, lenta e ineficaz, incapaz de coordinar los medios existentes, dispersos en multitud de organismos: retenes, agentes forestales, brigadas de extinción, protección civil, guardia civil, bomberos… Una Administración de la que desde hace muchos años se han detraído ingentes recursos con tal de mantener el “déficit cero” y contribuir al “ahorro” (¿para qué y para quién?). Una Administración supuestamente descentralizada que utiliza las competencias para sacar pecho, ponerse medallas y cultivar el más rancio y reaccionario provincianismo. Una Administración regional llena de actitudes chovinistas que se mira continuamente el ombligo y practica el autobombo un día sí y otro también. Una Administración corrupta y con comportamientos mafiosos, donde se practica el acoso laboral y la obstrucción sindical, donde las tasas de temporalidad son superiores a las empresas privadas y donde los sueldos llevan perdiendo poder adquisitivo desde hace décadas.
El otro día se oía a un abuelete en un supermercado decir que “los incendios se apagan en invierno”. Y es cierto. La ineficacia de los responsables del “medio ambiente” han dejado de prevenir los incendios forestales y se limitan a tratar de apagarlos cuando se producen. Como bien saben los habitantes de los pinares y bosques arrasados, en su mayor parte propiedad colectiva de los vecinos (“el común”), los bosques deben cuidarse. Hay que retirar la broza acumulada, clarear zonas, mantener los cortafuegos, mejorar los puestos de vigilancia, construir puntos de tomas de agua, etc. Pero no se hace. Parece ser que no es rentable mantener puestos de trabajo fijo todo el año cuidando y vigilando los montes.
Pero esto es solamente una manifestación más de un problema más general. ¿Qué tipo de desarrollo se ofrece a las zonas más deprimidas de nuestro país? ¿Qué alternativas se dan para evitar la despoblación del medio rural? Tras bonitas palabras como desarrollo sostenible, protección del medio ambiente y turismo ecológico, se esconde el subdesarrollo de las zonas ya subdesarrolladas. Merenderos, barbacoas, casas rurales, campings, senderismo, bicicletas de montaña, paseos a caballo, piragüismo, … ¿Es éste el desarrollo prometido? Porque, si así fuera, ¿Por qué no cesa la emigración de los jóvenes a las ciudades? ¿Por qué no se potencian industrias agroalimentarias de transformación? ¿Por qué cerró la granja de conejos de Molina de Aragón echando a la calle a decenas de trabajadoras? ¿Por qué no existen industrias relacionadas con la transformación de la madera, sino sólo serrerías? ¿Por qué cerró la única industria que fabricaba aglomerados de madera, despidiendo a cientos de trabajadores?
La zona de la que hablamos es la más despoblada de todo el Estado, condenada por la Historia desde que en el siglo XIX los intereses de los propietarios de carros de caballos primaran sobre los sociales y se rechazara la línea férrea a Barcelona, que tuvo que desviarse por Alcolea del Pinar y dar un rodeo que se puede ver en los mapas. La zona de la que hablamos fue condenada cuando la industria resinera se vino abajo –todavía se pueden ver en Mazarete los restos de una chimenea- cuando aparecieron los pegamentos sintéticos. La zona de la que hablamos ya no tiene casi gente. Por eso se quiso construir allí el cementerio nuclear que nadie quiere. Y ahora han llegado los parques eólicos, las líneas de alta tensión y… el Parque Natural del Alto Tajo. Los pueblos se mueren. No son rentables. Las necesidades sociales se siguen ignorando.
Las verdaderas causas del incendio y del drama humano sucedido son el despoblamiento, el abandono de la tierra y la emigración a las ciudades. Y, como si se tratara de una mecha de pólvora que avanza sin descanso, se dejan de cuidar los bosques, las administraciones invierten poco y cuando lo hacen es en forma de subvenciones y limosnas, filtradas por el amiguismo y el clientelismo más añejos. No hay desarrollo, sólo migajas para callar la boca. Los flamantes planes de la Unión Europea, como el Leader, se utilizan para acallar conciencias. Y ahora el fuego, una gran pira funeraria en honor del subdesarrollo. ¿Cómo no van estar indignados los habitantes de la zona, al margen de sus preferencias electorales?
Es el propio desarrollo (¿?) capitalista el responsable de la tragedia. Cuando los intereses económicos priman sobre los sociales y se abandona a su suerte a comarcas enteras, se está contribuyendo a su subdesarrollo, convirtiéndose las ayudas y subvenciones en un mecanismo más de captar clientes, tapar bocas y acallar conciencias. Y si a esto unimos la ineptitud y el funcionamiento hiperburocrático de las administraciones públicas, el drama se multiplica.
La zona arrasada tardará décadas en recuperarse, si no más -algunas estimaciones hablan de más de un siglo-. Como ya se comenta en Guadalajara, el Gobierno regional y ZP ya tienen su propio Prestige. Este daño será tanto más irreparable cuanto más se agudicen los cambios climáticos derivados de la actividad humana y se incremente la temperatura media. Se trata de la mayor catástrofe humana y ecológica que ha sufrido Guadalajara. La erosión entrará ahora en escena y “cuando llegue el período de lluvias este otoño todos los restos de la zona incendiada, al estar en una zona de pendiente, serán arrastrados y sedimentados a la ribera del Tajo, provocando grandes cúmulos de tierra , roca, troncos, que se aglutinarán formando pequeñas presas, que con el paso del tiempo y con la llegada de las aguas torrenciales podrían reventar y arrastrar todo a su paso, incluyendo los pueblos cercanos al río” (www.elmundo.es).
Además de los pinos resineros quemados, fruto de las repoblaciones forestales de mediados del siglo XX, se han destruido masas muy extensas de vegetación autotóctona, tales como sabinares, árboles protegidos y en peligro de extinción, así como robles, quejigos y bosques-galería. Diversas especies de animales en peligro de extinción, como las águilas perdiceras, se encuentran época de cría. Muchas especies sufrirán la falta de sus hábitats naturales y se perderán generaciones enteras.
Los pueblos afectados perderán los ingresos derivados de la venta de la leña de los bosques, propiedad comunal de los vecinos y de cientos de hectáreas de cereal quemado. Pero también se resentirán otras actividades de temporada, como la recogida de níscalos y otros hongos, la caza mayor y menor, la recolección de la gayuba, una planta empleada en productos farmacéuticos, etc.
¿Qué hacer?: socialismo o barbarie
Las soluciones a corto plazo no pueden ser otras que la ayuda directa a los pueblos afectados y el diseño de un política integral que ponga las bases sólidas para la recuperación de las zonas devastadas. La zona afectada, y no sólo ella, requiere una inversión masiva de recursos de todo tipo que permitan el desarrollo humano y social. No bastan las políticas –además cicateras- de subvenciones y ayudas diseñadas hasta la fecha, concebidas más como limosnas y parches que como auténticas políticas de desarrollo social y económico.
Es necesaria la reforestación y restauración urgente de las zonas calcinadas. Se abrirá sin duda una polémica sobre qué especies se utilizarán y cómo se hará. Mientras los ecologistas insistirán en que debe hacerse con especies autóctonas, las administraciones tirarán por la vía de las especies de crecimiento rápido, como el pino.
Debe revisarse completamente la política de prevención de incendios y depurar las responsabilidades en que hubieran incurrido las administraciones públicas y la empresa TRAGSA. El cuidado de nuestros bosques y pinares requiere un trabajo continuo todo el año, con personal mejor formado y cualificado, con empleo estable y sueldos dignos. Debe reducirse al mínimo la plantilla de trabajadores eventuales. De los once muertos, nueve eran temporales.
Deben modificarse radicalmente las supuestas políticas de “desarrollo rural” impulsadas por la JCCM, orientadas a una explotación mayor de la zona a través del llamado “turismo rural”, que, lejos de contribuir a frenar el éxodo poblacional, provoca un tipo de desarrollo perverso y condena al subdesarrollo a pueblos enteros, que se convertirán en una especie de “museo antropólogico, cultural y social”, como si fueran “reservas”
Las administraciones públicas deben impulsar la creación de industrias y empresas públicas en la zona, dedicadas a la transformación primaria de productos agrarios, forestales (madera, muebles, serrín, etc.) y alimentarios (granjas, caza mayor y menor, plantas medicinales, setas, etc.).
Deben controlarse socialmente y no de manera privada todas las actividades “turísticas” que se realizan en la zona (casas rurales, campings, zonas de acampada, campamentos de verano, merenderos, barbacoas, puntos de baño, circuitos a caballo, en bicicleta de montaña, quads o en todo terrenos, caza y pesca, etc.).
Pero todas estas tareas, que vistas una a una no cuestionan el sistema económico actual, no se podrán llevar a cabo bajo el capitalismo, que profundamente enfermo, no sólo es incapaz de contribuir al desarrollo humano, sino que se está convirtiendo cada vez más en un freno para la vida. Vivimos en un mundo globalizado de subdesarrollo, robo, miseria, guerra, hambre y destrucción. El dilema de la humanidad sigue siendo el mismo que hace un siglo: socialismo o barbarie. Si piensas que otro mundo es posible con el socialismo, ven con nosotros a luchar por cambiarlo.
Andrés de las Heras
CCOO - Sanidad de Guadalajara
¿Dónde estáis ahora, majaderos?
Por Carlos Herrera
Con lo bien que quedaban en las manifas. Esas pancartas reclamando una Galicia libre, esos eslóganes de rima imposible, esas caras de cabreo responsable, esas ganas de ocupar los palacios de invierno... Ellos y ellas, ahítos de conciencia ecológica, bramando contra un gobierno al que va y se le rompe un barco de petróleo -claro, el petróleo- mientras estaba cazando o cagando o algo así... Esos comités, esos actos alternativos, esos comunicados inflados de literatura febril y heroica, esa bandera negra, esa firmeza en la exigencia de responsabilidades políticas o penales; qué buena es la sociedad cuando se rebela ante la incompetencia, qué rebeldes somos todos, qué unidos estamos ante la burocracia maldita y mediocre, a las barricadas, compañeros, a las barricadas, a cabalgar hasta enterrarlos en el mar.
El esfuerzo de todos -y el dinero que puso el Gobierno, todo sea dicho- hizo posible que se limpiasen las costas y que el barco se sellase en alta mar.
Los recolectores de percebes volvieron a las rocas, los veraneantes a las playas y los manifestantes a sus cuarteles a la espera de una nueva afrenta contra la madre Naturaleza. Los novelistas de éxito volvieron a sus narraciones, los cineastas a retratar sus realidades inventadas, los ecologistas a sus torres de vigía y los voluntarios a esperar una nueva ocasión para brindar su esfuerzo y su grito por el bien de todos.
Pero ahora les debe de haber cogido cazando, también. O cagando, no sé. El año pasado se quemó en Andalucía un cuadrado de bosque de treinta kilómetros de largo y su presidente, el señor Chaves, ni siquiera interrumpió sus plácidas vacaciones para oler «in situ» la tierra quemada. Murieron dos personas. Nada de zona catastrófica. No le creemos ni un solo problema al gobierno progresista de la nación. Los valientes miembros de ONG y de colectivos ecologistas que tan activos fueron antaño decidieron que esa hoguera no merecía su movilización y los miembros de comités de acción literaria y reivindicativa pusieron cara de herbívoro y no sacaron el lápiz ni siquiera para afilarlo. Pasó como cuando Chernobil, que los mismos que gritaron hasta la ronquera cuando ocurrió el accidente de Harrisburg en los Estados Unidos se escondieron como cangrejos ante el mayor desastre nuclear de la historia ocurrido en la incompetente Unión Soviética. Sólo un grupo de ecologistas capitaneados por Juan Romero mantiene la dignidad de las protestas y ha creado una plataforma de nombre «Fuegos Nunca Más» a la que ninguna televisión le dedica ningún Informe Semanal.
Ahora, en Guadalajara, diez días después de la tragedia, sigue sin convocarse ni una sola acción de protesta, ni un comunicado, ni una muestra de cabreo reivindicativo. Once muertos y el presidente en la ópera. Y luego en la China. Un gobierno no tiene la culpa de que se prenda un fuego, está claro, pero el partido que lo sustenta sí que es deudor de su ejecutoria pasada, y todos somos más o menos capaces de recordar la que organizó el PSOE cuando censuró hasta que el «Prestige» fuera alejado de la costa y no dejado a su suerte para inundar de petróleo toda la Ría de Vigo o todo el puerto de La Coruña. Y sigo preguntándome: ¿qué vara de medir utilizan los que sienten su sensibilidad afectada cuando un desastre natural asuela el patrimonio común? ¿Influye en su fiebre reivindicativa el tipo de gobierno que esté instalado en el machito? ¿Cuál es la espita que incendia la calentura rebelde?
Qué tontería de preguntas. Han pasado los días, hemos enterrado a los muertos, hemos contado los árboles desnudos y nos inquirimos, no sin malsana curiosidad, sobre lo que hubiera ocurrido si el partido en el poder hubiese sido otro.
Visto lo visto, desde el respeto y el aprecio infranqueables, aún me queda una duda más, una pregunta definitiva: ¿dónde estáis ahora, majaderos?
www.carlosherrera.com
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Opinión de una vecina de Santa María del Espino
Buenas, soy una vecina de Santa María del Espino, uno de los pueblos que ha sufrido el incendio de este pasado fin de semana en Guadalajara.
Mando este e-mail para que se entere más gente aún de que si la “Excelentísima” Diputación de Guadalajara hubiera hecho caso de todas nuestras llamadas de alerta primero, y después de auxilio, muchas cosas de las que han ocurrido se podrían haber evitado.
El incendio se produjo en Riba de Saelices elsábado a la hora de comer y el domingo de madrugada las llamadas “Casas del Bosque” de Santa María del Espino ya estaban ardiendo junto con todo nuestro bosque.
En ese mismo momento Ciruelos ya estaba comido por las llamas y Luzón no estaba en mejores condiciones.
No venía nadie a ayudarnos. Sólo apareció una pareja de la Guardia Civil para decirnos que nuestro pueblo estaba muy desorganizado. ¿Cómo querían que nos organizáramos si nadie nos decía lo que teníamos que hacer?
Esa misma tarde, la del domingo, apareció el retén de Cogolludo, que como ya sabéis, desgraciadamente no logró salir con vida de este monstruo de llamas. Ellos fueron los únicos que vinieron en nuestro auxilio. Así que hay que agradecerles eternamente primero que se jugaran la vida por nosotros y nuestros montes, segundo que vinieran a ayudarnos cuando nadie lo hacía, y tercero por apagar nuestro fuego.
Digo esto último porque si no llega a ser por ellos nunca, ni el gobierno regional ni el central, se hubieran dado cuenta de la gravedad del asunto. Es decir, hasta que no hay víctimas mortales nuestros gobiernos no se ocupan de nosotros.
Dicen que tuvimos todos los medios a nuestra disposición desde el primer momento. MENTIRA!!!
La gente del pueblo, con nuestras herramientas de trabajo (palas, azadones, rastrillos….) estábamos esperando al fuego en un cortafuegos que hicimos nosotros, subiendo a pulso al monte bidones de agua para ponerlos a lo largo del cortafuegos, esperando que esa terrible bola de fuego viniera a por nosotros.
Ese cortafuegos se pudo hacer con una máquina privada, a la que se llamó desde mi pueblo de forma personal ya que la diputación no se dignó en mandarnos ninguna porque no lo veía necesario (aún teniendo el fuego encima, el mismo que mató al retén de Cogolludo).
La Diputación rechazó la ayuda que le prestó la Comunidad de Madrid porque no la necesitaban, estaba todo controlado, decían.
Efectivamente hubo pueblos en los que finalmente se controló sin ayuda de nadie y es sólo por una razón: YA NO HABÍA MÁS TERRENO QUE QUEMAR.
En esa tarde, en la que estuvimos incansablemente trabajando en los cortafuegos con gente de Luzaga, Cortes de Tajuña, Hortezuela de Océn, Sauca, Iniéstola….teniendo el fuego detrás de nuestro monte más próximo, no recibimos ni un solo hidroavión con agua…NADA.
Por favor, no hagáis caso de lo que dice la televisión. Como muestra, un botón:
Dijeron que justo después de la terrible muerte del retén había un helicóptero lanzando agua sobre la zona.
En realidad ese helicóptero pasó a la media hora y sin una gota de agua, sólo pasaba a ver cómo iba la cosa.
Queremos que el mayor número de personas posible se entere de que nos hemos sentido abandonados, decepcionados y muy muy tristes.
Y no penséis que nuestra tristeza vienepor nuestros bosques. Hubiéramos preferido que se nos hubiera muerto todo el ganado, que se nos quemaran todos los pueblos, los trigales, los pinares y que sin embargoestos chicos hoy estuvieran descansando en su casa después de un fin de semana largo y duro.
Esto ya no tiene remedio pero POR FAVOR, QUE NO VUELVA A PASAR NADA PARECIDO!!!!!!!
Que más vale mandar 5 coches de bomberos a un sitio donde sólo hace falta uno que no tener que mandar después 50, que no se pueda controlar el fuego, y lo que es más importante….que no haya que mandar a ningún juez a que levante ningún cadáver.
Sólo recordaros que este incendio ha dejado a todos estos pueblos sin nada:
- Villarejo de Medina
- Santa María del Espino
- Luzón
- Ciruelos del Pinar
- Riba de Saelices
- Tobillos
- Mazarete
- Anquela del Ducado
- Selas
- Cobeta
Como punto final damos el pésame a las once familias de los chicos del retén y damos las gracias todos aquellos pueblos que nos ayudaron.
Y por supuesto expresamos nuestras más rotundas críticas a los gobiernos central y regional por su pasividad, después desorganización y por su desfachatez a la hora de intentar hacer creer a los españoles que nos brindaron todos los efectivos necesarios.
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Ardieron los pinares
Hace pocos días, sufrimos un grave incendio en las cercanías del parque natural del Alto Tajo, en los términos municipales de Riba de Saelices, Luzón, Selas, Ciruelos del Pinar y Mazarete, principalmente. El pueblo del que proviene mi familia, Ablanque, también se ha visto seriamente afectado. Por encima de las pérdidas materiales, quisiera destacar muy por encima de éstas, la irreparable y traumática pérdida de vidas humanas, que empequeñecen cualquier otro tipo de pérdida material de la que pueda hablar en esta carta. No existe en este mundo ningún pinar que valga más que una vida humana.
Este desgraciado acontecimiento no ha pillado por sorpresa a ninguno de los habitantes de estos pueblos, que desde hacen años vienen temiendo que sus pinares caigan pasto de las llamas, ante la alarmante dejadez de las autoridades, tanto en el ámbito local, como provincial, autonómico o estatal. Todas ellas parecen escudarse en las competencias; que se pasan de unas a otras como quien se pasa una patata ardiendo.
Este año se han cumplido doce años desde que los pinares fueron recomprados a la Unión Resinera, tras largos litigios con los habitantes de los pueblos. Cualquier habitante puede contar las penurias pasadas para conseguir algo de leña de un pinar, que pese a estar rodeando los pueblos, les estaba vedado. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha hizo posible esta compra, mediante un generoso desembolso de dinero. Posteriormente, llegaron las grandes palabras y los discursos, que parecían abrir una nueva etapa para esta deprimida zona de la provincia de Guadalajara.
Tampoco la promocionada creación del Parque Natural del Alto Tajo ha supuesto ningún progreso evidente en estos pueblos; o, al menos, no he sido capaz de apreciarlo. Todo esto, pese a las grandes palabras de las autoridades locales y provinciales, que veían en esta declaración el inicio de una nueva etapa para esta deprimida zona de la provincia de Guadalajara. Mismo discurso, mismos resultados.
Pero los ayuntamientos de los pueblos de la comarca también deben ser señalados. La propiedad de los pinares no ha sido aprovechada por ninguno de ellos de manera eficiente y racional. Más aún, los ayuntamientos han sido incapaces de unirse para tratar de aprovechar el pinar, o cuanto menos, de protegerlo. El estado de las pistas forestales y de los cortafuegos, totalmente integrados ya en el pinar al no haber sido repasados en años, nos hacía ver a todos lo complicado que podría resultar controlar un incendio. Quizá si hubiese habido una pequeña iniciativa en uno de estos ayuntamientos, se podría haber organizado un sistema por el que se repasarían las pistas forestales y los cortafuegos al inicio de cada verano contratando pequeñas cuadrillas, por ejemplo.
La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (que tiene atribuidas las competencias en la materia) se olvidó pronto de esta zona de la ya de por sí arrinconada provincia de Guadalajara. Su actuación tras la declaración de Parque Natural se limitó a un panel informativo sobre la flora y fauna del lugar. Estos días y vista la descoordinación inicial, me pregunto si alguien ideó un plan de contingencia ante un incendio forestal, si alguien definió un protocolo de actuación conjunto con la Diputación Provincial, si alguien pensó en qué hacer y a quién llamar en busca de ayuda (los vecinos de los pueblos, el ejército u otros recursos de la vecina Aragón). En definitiva, si a alguien se le ocurrió que un pinar podía arder. Temo que la respuesta a estas preguntas sea negativa. Pero, en el caso de que fuera afirmativa, creo que nos encontraríamos ante una situación aún más alarmante; pues los protocolos de actuación definidos habrían demostrado su más absoluta y total incapacidad para solucionar nada.
En esta cadena de incompetencias, no querría olvidarme de los excursionistas que iniciaron la tragedia con su imprudente barbacoa. Creo que hacer fuego, por muy experto que se sea y muy controlado que se pretenda tener, en un verano tan seco como éste, es un acto totalmente irresponsable e imprudente, de consecuencias catastróficas. Y cuando se ha sido advertido por una persona del lugar, que conoce ese paraje mejor que ellos, lo mínimo es tomar algunas precauciones más de las habituales.
Con la vista puesta en el futuro, espero que a “alguien” se le ocurra repoblar, de manera eficiente y real, esta superficie quemada, para que podamos olvidar cuanto antes este desolador paisaje semi-lunar (o estableciendo una triste comparación, nuestra “Zona Cero” o nuestro “Prestige” castellano) en que ha quedado convertido el pinar. Me permito poner en duda también esto, pues no he apreciado un gran esfuerzo en este sentido en los últimos años y no creo que ahora vayamos a apreciar un cambio de comportamiento. Desaparecieron los organismos de Repoblación Forestal, y ningún gobierno central o Comunidad Autónoma ha creído conveniente crear una institución con semejantes atribuciones. Y mientras tanto, la desertización y la sequía avanzan sin parar.
No quisiera acabar sin resaltar el enorme esfuerzo hecho por los habitantes de estos pueblos, acudiendo todos a luchar contra el fuego de manera desinteresada y aportando todos en la medida de sus posibilidades. Muchos de ellos no durmieron esa fatídica noche del 16 de julio, y estuvieron luchando contra las llamas junto a los entregados retenes. Todos estamos absolutamente desolados, muchos hemos agotado nuestras lágrimas, pero ya es tarde para casi todo.
También querría resaltar las palabras, tardías y vacías de contenido de los políticos de turno (Vicepresidenta, Ministra de Medio Ambiente, Presidente de la Junta de Comunidades, Consejera de Medio Ambiente, Delegada del Gobierno,…), haciendo hincapié en los medios utilizados en la extinción del incendio. A ellos, les recomendaría la lectura de El País del 17 de julio, donde se hace una enumeración de los escasos recursos enviados (creo recordar que siete personas en total). No afirmo que los recursos enviados no actuasen al límite de sus fuerzas, sino que estos recursos llegaron tarde y en escaso número. En relación con este tema, parece que subestiman a los ciudadanos y nos consideran rebaños de ovejas: serviles, dóciles y sin capacidad de crítica. Creen que acudiendo a 30 kilómetros del lugar, 36 horas después, serán recibidos como salvadores.
Por último, espero que alguien reaccione y tome las medidas oportunas para que un suceso tan desgraciado como este no vuelva a suceder, ni en la comarca del Alto Tajo ni en ningún otro lugar. Lamentablemente, el ser racional que llevo dentro me dice que si no ha cambiado el mundo a mejor tras los luctuosos sucesos de los últimos años; ahora no lo va a hacer, que pronto caeremos de los telediarios, la vida seguirá inexorablemente su curso, los políticos seguirán “sirviendo” a la ciudadanía y este incendio se volverá a repetir, sin duda, antes o después, en algún otro lugar.
ANTONIO SÁNCHEZ (GUADALAJARA)
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Fotografía: © Angel M. Sánchez 2005

Fotografía: © Angel M. Sánchez 2005

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Fotografía: © Nicolás Sánchez-Biézma 2005

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